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180 días en penumbras: la odisea de subsistir sin luz

Veinte ancianos que viven en un hogar de envejecientes llevan ese tiempo sin energía eléctrica en Bayamón

La mayor de las envejecientes del hogar tiene 107 años. (Vanessa Serra)

HISTORIA 1 de 6

Huracán María, 6 historias, 6 meses después

Por Femmy Irizarry Álvarez para Primera Hora

Una noche oscura que dura 180 días. 26 semanas de penurias. Seis meses sin luz. Medio año. Los residentes del hogar Casa Alegría en el barrio Santa Olaya de Bayamón viven sin energía eléctrica desde septiembre de 2017. La electricidad se les fue con el huracán Irma y con el huracán María, el 20 de ese mes, se les fue la esperanza de recuperarla pronto otra vez.

Son parte de los cerca de 100,000 clientes de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que no han podido beber un vaso de agua helada, pasar un día completo con aire acondicionado cuando el calor aprieta o tomar una sopa caliente cuando el frío se siente en Puerto Rico, desde que el peor huracán en un siglo galopara toda su furia sobre la isla.

En el hogar viven 20 ancianos, seis de ellos, encamados. La mayor tiene 107 años y también está encamada. Otros viven allí y se sienten como en casa a pesar de la falta de luz. Una de ellas es Cristobalina Álvarez, quien confiesa que cada vez que ve pasar un camión de la AEE se dice a sí misma: ‘Hoy llega, hoy llega’. Pero no. Hace seis meses que no.

Mientras, los comerciantes del área siguen usando generadores, gastando miles de dólares en diésel y operando a medias.

El reclamo del hogar y de los vecinos para energizar el área, donde viven muchos envejecientes, es al municipio, al Gobierno y a la AEE, que aún no logra que la isla, que se quedó 100% a oscuras tras el huracán María, vuelva a tener energía en su totalidad.

Mientras los ancianos de Bayamón esperan que regrese la luz, el gobernador Ricardo Rosselló le reclama al Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos la falta de luz. Desde el gobierno, aseguran que los militares –a cargo de reparar las líneas de transmisión dañadas por María- prometieron que la electricidad volvería a toda la isla en 45 días.

El sistema de energía de la isla se compone de 2,478 millas de líneas de transmisión de 230KV, 115KV y 38KV. Las líneas de distribución suman 31,446 millas aéreas y apenas 1,723 millas están soterradas. Los expertos en el tema calculan que María destruyó al menos el 85% de todas ellas.

El alcalde de Bayamón, donde se encuentra el hogar de ancianos, también ha tenido cruces por la luz, pero con la jefatura de la AEE. Ramón Luis Rivera Cruz le exigió en enero pasado que la Autoridad le diera información "clara y precisa" sobre cuándo se restauraría el servicio eléctrico en su municipio. La falta de luz ya le ha generado pérdidas al municipio que rondan los $5 millones. Solo el 44% de las estructuras de Bayamón cuentan con electricidad, según un censo realizado por el propio municipio.

Nunca antes, tanta gente había permanecido sin energía por tanto tiempo.

“Si yo no levanto mi voz por ellos, nadie lo va a hacer”, dice Yarely Torres, la dueña del hogar Casa Alegría que tiene a cargo hace dos años.

Yarelys Torres está al frente del hogar de ancianos hace dos años. (Vanessa Serra)

“Desde el 5 de septiembre estamos sin el servicio de energía eléctrica, el hogar y la comunidad. He visitado distintas agencias, incluyendo la alcaldía de Bayamón y no he recibido respuesta de nadie”, aseguró Torres.

Por las noches, encienden un generador que les da algo de respiro a los ancianos. Pero el gasto, que se suma a los salarios de los 11 empleados que trabajan allí, no para de subir.

“El diésel sobrepasa ya los $6,000 y con el mantenimiento de la planta son $10,000. El generador se prende de 6:00 p.m. a 10:00 a.m. Honestamente, he sobrevivido porque Dios existe”, contó Torres quien dijo que algunos familiares han cooperado, tanto económicamente como en brindar ayuda para que los ancianos puedan pasar sus días en las mejores condiciones posibles.

Nadie está preparado para eso. Y no hay planta eléctrica que aguante 24/7 durante seis meses. Los gastos son enormes. Decían que los envejecientes eran la prioridad. Eso es una falacia”, denuncia Torres.

Lo peor de estos seis meses es vivir en la incertidumbre, no saber cuándo nos va a llegar la luz. Vivir en lo incierto. Mis viejitos preguntan cuándo va a venir la energía. Ellos también están al pendiente. Llevamos medio año sin luz”, agrega Torres.

Cuando el generador ilumina el hogar, Casa Alegría hace honor a su nombre. “Ellos felices. Se les prende el televisor, miran sus programas y mis viejitas me piden que les planche el pelo. Se quieren ver bien como todas las mujeres”, cuenta la joven que estudió Administración de Empresas.

Los ancianos que suplican por volver a ver la luz

Según Torres, no ha recibido ayuda de agencia federal, estatal o municipal.

“Ninguna. Aquí vino (hace una semana) el Departamento de la Familia a fiscalizar, y la Procuradora del Paciente, y ninguno a traer ayuda ni respuesta”, indicó Torres y explicó que la visita se produjo por una querella por falta de alimentos o medicamentos.

A mis viejos no les falta nada… Aquí lo han tenido todo. Quitarme no es una opción”, acotó la propietaria del hogar.

Torres aún espera la llegada de la AEE que le anunció que cuando tuviera la orden de trabajo pasaría por el área. Pero las brigadas no llegan. Tras hacer denuncias públicas por la falta de luz y ayudas por parte del gobierno, Torres asegura que, a modo de represalia, los que llegaron fueron los inspectores del Departamento de Familia a verificar si tenía alimentos y medicamentos para los ancianos.

En el hogar viven 20 ancianos, 6 de ellos están encamados. (Vanessa Serra)

“Estoy en la espera que desespera. Que vengan a darme algún aliento, alguna proyección de en qué momento llegarán”, pidió la dueña del hogar quien dijo que hasta la comunidad está dispuesta a hacer una colecta si lo que necesita la AEE es material para trabajar en la zona.

“Ella (por Torres) es una maga. Yo no entiendo cómo ella puede con todo esto, porque económicamente no ha tenido mucha ayuda”, sostuvo Cristobalina Álvarez. “Estamos sobreviviendo”, dijo.

La mujer, que fue profesora de español, escribía un artículo titulado “Sorpresas te da la vida”, sobre su vida en el hogar Casa Alegría.

Cristobalina Álvarez, de 77 años, cuenta que el cuidado en el hogar es bueno, pero que necesitan ayuda. (Vanessa Serra)

“Yo no puedo volver a mi casa, porque aquí me bañan, me dan comida, albergue. Todo. Si vuelvo a mi casa tengo que empezar a cocinar, a lavar ropa. Yo digo, imposible que yo vuelva a eso”, sostuvo riendo y mientras aguardaba la visita diaria de su único hijo. Sobre la llegada de la luz no tiene muchas esperanzas.

Todas las historias

01.

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