Los números
Superficie 66.6 km² (Gobierno de Puerto Rico)
Habitantes 18,660 (2016, estimado del Censo)
Dato1,100 residencias afectadas
Dato148 personas refugiadas
En penumbra la "Capital del Sol"
El escenario de eterno verano se ensombreció con la furia del huracán que arrasó sin piedad a Luquillo
Veinticuatro horas antes todo era tan distinto en Luquillo: en la playa unos niños disfrutaban de un sol resplandeciente, del vaivén de las olas y del espectáculo de unas gaviotas que se sumergían al agua en busca de peces. Pero ese mismo panorama se ensombreció poco tiempo después con el inclemente azote del huracán María, un fenómeno atmosférico que arrasó de manera fulminante con al menos 170 casitas de madera ubicadas en el litoral costero y en los campos de este municipio ubicado en la zona este de Puerto Rico.
La furia de María fue incesante en este Municipio. Provocó inundaciones en zonas urbanas y rurales, destruyó comercios y hogares y dejó a diversas comunidades incomunicadas por la caída de árboles y deslizamientos de terreno. Y, para rematar, el único Centro de Diagnóstico y Tratamiento (CDT) del pueblo quedó inoperante en medio de la emergencia más grande registrada en las últimas décadas en la Isla.

Luquillo se ensombreció con el inclemente azote del huracán María, fenómeno que arrasó de manera fulminante con al menos 170 casitas de madera.
De otra parte, el servicio de electricidad colapsó y el de agua potable se afectó en un 90% en parte por la falta de unos generadores eléctricos que se le habían solicitado con carácter de premura al Gobierno Central. Y, como el resto del País, llamar a familiares y amigos mediante celular también era imposible. Realmente, era un caos.
Así lo evidenció un recorrido realizado junto al alcalde, Jesús “Jerry” Márquez, quien entonces urgió a la ciudadanía a ser “paciente” pues el escenario de recuperación tomaría “tiempo”. Y es que, dos semanas antes, el huracán Irma también había provocado un nocaut a Luquillo, pueblo que fue declarado entonces zona de desastre por el gobernador Ricardo Rosselló.
En esta ocasión, los estragos inmediatos de las lluvias se percibían en cada rincón, siendo el más evidente la inundación que se produjo en los emblemáticos kioscos de Luquillo. La salida del cauce del Río Sabana, en unión a las marejadas ciclónicas, provocaron que los negocios parecieran estar hundidos en un lago.
"Estimamos que si con (el huracán) Irma hubo unas 60 casas totalmente destruidas, con María esa cifra se triplicó".
“Estimamos que si con (el huracán) Irma hubo unas 60 casas totalmente destruidas, con María esa cifra se triplicó”, lamentó el alcalde al agregar que los barrios con más daños de estructura fueron Fortuna Playa, Estancias del Atlántico, Río Chiquito y San Vicente.
Y, mientras se canalizaba la catástrofe y se organizaban grupos de respuesta para el reporte de daños, el Ejecutivo Municipal tuvo que lidiar con otra pesadilla: los saqueos.
Ni el cura del pueblo se salvó de las acciones delictivas que ocurrieron días después del embate del ciclón por parte de malhechores que aprovecharon la emergencia desatada para cometer fechorías a tutiplén.

Esta residente del barrio Playa Fortuna en Luquillo muestra las pertenencias que le quedan luego del azote del huracán María.

En la imagen, el sector La Punta en Playa Azul, Luquillo.
Algunos de los crímenes suscitados incluyeron: romper el auto del sacerdote de la parroquia San José e intentar robar en la casa parroquial; un escalamiento en la Oficina Municipal de Manejo de Emergencias (OMME) donde se llevaron televisores, monitores, antenas, equipo médico, baterías y alimentos; y el hurto de un generador eléctrico de 40 kilos valorado en $24,000 y 100 galones de diésel de un centro de envejecientes.
En sectores como Ocean Blue, en el barrio Fortuna, un individuo fue asaltado a punta de cuchilla para llevarle un generador eléctrico. En esa misma comunidad, otras casas sufrieron intentos de escalamientos.
Ante el peligroso ambiente, Márquez urgió acción inmediata a la Policía para aunar esfuerzos de seguridad en su zona donde para una población de más de 20,000 personas sólo hay disponibles seis oficiales de ley y orden en turnos de 12 horas.
“Y de día algunos de esos policías están ayudando en el tránsito en las vías más concurridas. Así que imagínate cuál es nuestra situación. Esto es grave”, dijo el alcalde.
Inundada la zona de los kioscos de Luquillo.